Probióticos en niños: ¿realmente los necesitan?

En los últimos años, los probióticos se han vuelto cada vez más populares. Los encontramos en suplementos, yogures y diferentes productos que prometen mejorar la digestión, fortalecer las defensas o recuperar la llamada “flora intestinal”.

Pero surge una pregunta importante: ¿todos los niños necesitan tomar probióticos?

La respuesta es no. Aunque determinados probióticos pueden ser beneficiosos en situaciones específicas, su uso debe responder a una indicación adecuada.

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden proporcionar beneficios para la salud.

Nuestro intestino alberga una enorme comunidad de microorganismos conocida como microbiota intestinal, que participa en diferentes funciones relacionadas con la digestión, el metabolismo y la interacción con el sistema inmunológico.

Durante la infancia, esta microbiota se encuentra en constante desarrollo y puede verse influenciada por factores como la alimentación, el ambiente, las infecciones y el uso de antibióticos.

No todos los probióticos son iguales

Este es uno de los aspectos más importantes que debemos comprender.

No podemos hablar de los probióticos como si todos produjeran los mismos efectos. Sus beneficios dependen de la cepa específica, la cantidad administrada y la condición para la cual se utilizan.

Por eso, que un producto indique simplemente que “contiene probióticos” no significa necesariamente que haya demostrado ser efectivo para el problema que presenta un niño.

¿Cuándo pueden ser útiles?

La evidencia científica ha estudiado determinadas cepas de probióticos en situaciones específicas de la edad pediátrica.

Algunos pueden tener utilidad, dependiendo del caso, en escenarios como determinados episodios de gastroenteritis aguda o en la prevención de la diarrea asociada al uso de antibióticos.

Sin embargo, las recomendaciones pueden variar según la cepa, el producto disponible, las características del paciente y las guías clínicas utilizadas.

Por esta razón, no es recomendable escoger un probiótico únicamente por publicidad, recomendaciones de otras personas o porque anteriormente funcionó en otro niño.

¿Debo darle probióticos después de un antibiótico?

Es una pregunta muy frecuente.

Los antibióticos pueden modificar temporalmente la microbiota intestinal y algunos niños desarrollan diarrea durante o después del tratamiento. Ciertas cepas probióticas han sido estudiadas para disminuir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos.

Esto no significa que todos los niños que reciben antibióticos necesiten automáticamente un probiótico.

Además, los antibióticos deben utilizarse únicamente cuando están médicamente indicados.

¿Los probióticos fortalecen las defensas?

La relación entre microbiota intestinal y sistema inmunológico es un área de gran interés científico. Sin embargo, afirmar de manera general que cualquier suplemento probiótico “sube las defensas” simplifica demasiado un proceso biológico complejo.

Los beneficios observados con una determinada cepa para una condición específica no pueden extrapolarse automáticamente a todos los probióticos ni a todas las enfermedades.

¿Son seguros para todos los niños?

En niños sanos, muchos de los probióticos utilizados habitualmente presentan un buen perfil de seguridad. Sin embargo, existen situaciones clínicas en las que se requiere especial precaución.

Los niños con enfermedades graves, inmunodeficiencias, determinadas condiciones médicas complejas o dispositivos intravasculares pueden necesitar una valoración individual antes de utilizar estos productos.

Por esta razón, incluso cuando un suplemento se vende sin receta, eso no significa que sea apropiado para todos.

Alimentación y microbiota intestinal

Cuidar la microbiota no depende exclusivamente de consumir suplementos.

Una alimentación variada y equilibrada, adaptada a la edad del niño, también desempeña un papel fundamental. Frutas, vegetales, legumbres, cereales integrales y otros alimentos ricos en fibra pueden contribuir al mantenimiento de un entorno intestinal saludable.

Antes de pensar en “añadir bacterias” mediante un suplemento, también debemos prestar atención a cómo estamos alimentando diariamente a las bacterias beneficiosas que ya viven en nuestro intestino.

Un mensaje para padres y cuidadores

Los probióticos pueden ser herramientas útiles, pero no son una solución universal para todos los problemas digestivos infantiles.

Si un niño presenta diarrea recurrente, estreñimiento, dolor abdominal, distensión, vómitos u otros síntomas gastrointestinales persistentes, administrar diferentes suplementos sin conocer la causa puede retrasar una evaluación adecuada.

La recomendación debe individualizarse según la edad, los antecedentes, los síntomas y la condición clínica del paciente.

En salud infantil, más suplementos no necesariamente significan más salud. La indicación correcta siempre debe estar por encima de las tendencias.

Dr. Elvis Florentino
Gastroenterólogo Pediatra

Referencias bibliográficas

  1. World Gastroenterology Organisation. Probiotics and Prebiotics. WGO Global Guidelines. World Gastroenterology Organisation; 2023.
  2. Szajewska H, Berni Canani R, Domellöf M, et al. Probiotics for the management of pediatric gastrointestinal disorders: position paper of the ESPGHAN Special Interest Group on Gut Microbiota and Modifications. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition. 2023;76(2):232–247.
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